Antes de entrar, déjeme ser honesto
Si alguna vez trabajó conmigo y sintió que tomé su caso y después pareció que no pasaba nada —que el corredor se esfuma y usted queda en el aire—, le pido perdón. Caí en lo mismo en que caen tantos corredores, y me dolió tanto que decidí que nunca más.
Este sistema es mi respuesta. Son años pensando cómo arreglar lo que está roto en este oficio. Le confieso que soy un workaholic — pero de los que trabajan con un solo norte: subir al máximo las posibilidades de su venta, de forma sistemática, no a la suerte ni con esfuerzo que se pierde. Esa obsesión la puse a trabajar: reuní toda la sabiduría a la que he tenido acceso sobre propiedades y la convertí en una herramienta real.
Una herramienta para que los corredores sean buenos corredores. Para que el equipo trabaje de verdad como equipo. Y para que usted —el dueño— se sienta lo que es: la pieza más importante de este equipo. Porque la misión solo se completa cuando sumamos al comprador correcto.
Lo más difícil ya está hecho. El 80%: un sistema sólido, corredores responsables con tiempo real para mostrar su propiedad, una inversión de hasta diez veces más recursos que un corredor de mercado, y un amor obsesivo por mejorar cada día y por cerrar ventas que, en mercados tan abarrotados, a veces parecen imposibles.
Lo que falta es lo bonito: que usted entre, vea con sus propios ojos cada visita y cada oferta, y caminemos este proceso juntos.
Y le confieso un deseo: que la próxima vez que nos veamos en persona sea para celebrar — cuando ya tenga su dinero en la mano o esté habitando su nueva casa.
Bienvenido a su casa.